miércoles, 11 de enero de 2012

El arte de intrigar


Garras de astracán nos introducen en el mundo de Imperia Raventós, una madre soltera dedicada a hacer grandes a personas normales, o al menos a intentar que lo parezcan, encontrándose en un mundo donde las apariencias lo son todo y un desliz social puede suponer la ruina. De esta forma nos movemos entre ella y los dos únicos clientes que tiene durante el transcurso de la novela, la folclórica Reyes del Río, y el empresario Álvaro Montalbán. Pero como no sólo de trabajo se vive, aparecerán también su gran amigo gay Alejandro, su superficial amiga Miranda y su hijo Raúl, que serán pilares importantísimos de la novela. 

Nunca había leído una novela de estilo "petardo". Y con esto no me refiero a que fuese aburrida, todo lo contrario, con sus contastes chismorreos y sus delirantes situaciones y diálogos me lo he pasado en grande. Me refiero a que en un principio da la sensación de ser todo muy superficial y todos los personajes parecen estar sometidos a sus clichés. Pero poco a poco, con pequeños detalles, vas viendo algo más en cada uno de los personajes, y te das cuenta de que quieren lo que todos queremos (o deberíamos querer): ser felices. 

Creo que algunos personajes darían para tener su propia novela.  Raúl es el jovencito más divertido que me pueda imaginar. Divertido en su inocencia deseosa de que un hombre le cate. Y Miranda, personaje que no me llamaba realmente la atención, he de admitir que en una de las escenas finales está soberbia con sus comentarios. Además, los nombres que Terenci Moix utiliza para algunos de los personajes de la alta y baja nobleza que aparecen en momentos puntuales de la novela son fantásticos.

He de admitir que el desenlace final (que no el final del libro, y supongo que Lleonard Pler y cualquier otro que se haya leído el libro, sabrá a qué momento me refiero) me ha resultado un tanto frívolo, siendo una situación que a mí personalmente me da bastante respeto. Pero esto no desentona tampoco con el tono general de la novela en la que las convenciones no son más que sociales, y no se deben llevar a lo individual, donde cada uno es muy libre de desear lo que quiera. 

Además, toda esa frivolidad no es más que otra de las apariencias, ya que como descubres al leerlo, todos y cada uno de los personajes están anclados a sus miedos. Miedos que todos conocemos y que son reales: no encontrar el amor, no volver a ser felíz, no saber quién eres... Pero de los que debemos liberarnos. Y la única forma de hacerlo es mirar al futuro, decidir lo que quieres ver en él y tomarlo.

1 comentario:

  1. "mirar al futuro, decidir lo que quieres ver en él y tomarlo"... wow!!!

    Pues Miranda Boronat tiene todo un libro para ella sola, Chulas y Famosas, pero ése es 100% petardo y aunque te ríes a carcajadas, carece del trasfondo emocionante de éste. Déjalo de los últimos.

    Tu próximo libro de Terenci debería ser uno de los más serios, para que flipes. El día que murió Marilyn, por ejemplo. Por cierto, que personajes como Raúl hay unos cuantos en sus libros, es uno de los prototipos clásicos de personaje de Terenci.

    ¡Me alegro de que te haya gustado!

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