martes, 27 de diciembre de 2011

Cuento para adultos


Otro pecado que eliminar de la lista. Ya me he leído El Principito, la obra maestra de Antoine de Saint-Exupéry. Y he de decir que tampoco me ha parecido tan grande como me la ponían. Probablemente el problema sean las expectativas que me había creado, pensando que cada capítulo cambiaría mi vida o mi forma de ver el mundo o algo parecido. Cosa que no ha ocurrido, aunque tiene enseñanzas importanes. Para mí la mejor es la de "Lo esencial es invisible a los ojos"

Ahora a continuar buscando el sueño por las noches con la obra de Javier Martínez Madrid, La muerte no huele a nada. Ya os contaré qué tal.

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